Hagamos parte del cambio

CAMBIO-07
Oct 05 2015

Hagamos parte del cambio

Por: Milena Henao, Activista animal

Cuando era niña soñaba con tener una finca y llenarla de perritos y de gatitos callejeros. Obviamente en esa etapa de mi vida los sueños no se pensaban en términos de dinero o de tiempo, y mucho menos desde la vida real. Quizá por ello creía que podría tener 120 perros o gatos en mi casa, todavía tengo guardado el listado de los nombres.

Llegué a soñar con el Baloto, y quién no. Como no lo compraba decidí que esos sueños serían metas para vivirlas despierta. Lo básico comenzó en casa, nunca compramos perros, siempre adoptamos y llegamos a recuperar cachorritos abandonados a su suerte; ahora entiendo que es fundamental el rol de los adultos de una familia para que cambiemos paradigmas en las nuevas generaciones. No obstante, eso nunca será suficiente para que no sufran sus vidas por las calles, por ello empecé a cargar comida de perros en mi bolso para poder alimentar a los hambrientos que me encontrara en el camino, aunque luego ellos ya sabían cómo encontrarme. Y, aun así, no sentía que mi meta se cumpliera. Cada día la población de animales domésticos crecía y yo solo sentía terror. Sin embargo, en ese ir y venir con perros, especialmente,  fui conociendo más personas interesadas en aportar a esta causa su tiempo, su dinero y su mente, y frente a esa problemática me enteré de un mecanismo ético, responsable y económico: la esterilización, objetivo de casi todos los involucrados en esta causa interesados en ayudar a disminuir la superpoblación y las enfermedades de transmisión sexual de caninos y felinos. Realizar rifas y actividades, algunas de ellas llamadas Gatotón y Perrotón y en las que casi siempre los ganadores donan el premio,  para generar campañas de esterilización en zonas marginalizadas. Apadrinar animales abandonados, contribuir en la recolecta para una esterilización y sensibilizar a quienes me rodean sobre la importancia de esterilizar ha sido mi aporte a esta causa desde hace aproximadamente 6 años. Hago lo que puedo y no lo considero una obligación. Cada animal esterilizado, para mí es un respiro.

No obstante, hasta ahí no cumplía mi sueño de niña. Me faltaban la finca y la manada. No podía cumplir el sueño como estaba planeado al principio, pero tampoco quería esperar hasta tener los 100 o 200 millones que pueda costar una finca. Por eso iniciamos –y digo iniciamos porque sin querer queriendo mi novio se vio involucrado en este estilo de vida activista–  como hogar de paso y al cabo de tres años, ya se nos habían quedado 4 perros  que nadie quiso adoptar porque eran adultos y de raza criolla. Entonces ya teníamos a los primeros integrantes de la manada. De ahí seguían pasando otros perros por nuestro hogar de paso a los que hacíamos esterilizar y les conseguíamos casa. Llegamos a vivir con 14 perros. Pero de un momento a otro estábamos sin finca y todo lo que venía planeando se volteó, eso me hizo preguntar y ¿ahora qué?. Para ese momento tenía 9 perros y  3 gatos. Y ¿saben qué? Nunca se me pasó por la cabeza volverlos a la calle. Había que buscar otro lugar, lo que es muy, muy difícil cuando la familia incluye 12  animales.

Activismo 3

Quizá por eso algunos consideran que soy activista, otros la loca de los perros, la señora de los perros y hasta la dama de los  perros. Pero ser activista implica ir más alla de sueños, de quejas, dejar de lado las lagrimas que causa ver un animal maltratado y actuar. No siempre es posible generar cambios pero existen medios que nos permiten a todos ayudar, las redes sociales, por ejemplo han cambiado la manera en que los ciudadanos de a pie podemos trabajar en equipo. Querer ayudar en lugar de querer ser millonario, por ejemplo, significa ser menos consumista y más colaborador, no  dejar en manos de otros una problemática que nos afecta a todos.

Todos queremos una sociedad mejor, pero muchos creen que es el estado, el gobierno o la escuela  quienes deberían ocuparse de generar los cambios positivos en una sociedad. No obstante, frente a la corrupción y la falta de sensibilidad caracteristicas de nuestros gobiernos, las injusticias son pan de cada día. Por esta razón, los ciudadanos debemos evitar ser quietistas y actuar: ser activistas, quizá un rótulo muy grande dado el significado original del término, pero en una época de abusos y maltratos cualquier aporte da un aliento al cambio.

¿Qué es duro o costoso? Puede que sí. Pero también es fácil, económico y gratificante. Sé que algunos lectores se sentirán identificados con lo que aquí escribo, porque no somos pocos, el número de personas que le apostamos al cambio ha ido incrementando. Cada uno aportará a lo que lo mueve: niños, adolescentes, ancianos, mujeres, afros, indígenas, desplazados, campesinos, animales silvestres, para ayudar solo se necesita comenzar.

Yo preferí la causa de la fauna doméstica. Actualmente convivo con 10 perros y un gato que fueron recogidos de la calle, ya están esterilizados y son felices de tener un hogar. Sigo cargando comida, ahora para perro y para gato. Cuando es posible participo de jornadas de esterilización aportando mi día de descanso. O, lugar gastar dinero en banalidades, apadrino a un animal para su esterilización. Mis amigos me siguen apoyando con la recolección de dinero para jornadas de esterilización.  Y, como profesora trato de enseñar a mis estudiantes a amar los animales y de sensibilizarlos en cuanto al cuidado de estos.

Y, ¿usted cómo hace parte del cambio?
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