Leches vegetales. Un cambio de chip para una vida saludable.

REVISTA-06
Oct 05 2015

Leches vegetales. Un cambio de chip para una vida saludable.

Artículo de Vanesa Abad para la Revista Contacto Verde

Durante siglos la leche de vaca y sus derivados, han sido elementos fundamentales de la dieta humana. Sin embargo, en la actualidad es muy común escuchar hablar sobre personas a las cuales los lácteos caen pesados.

Por años se ha dicho que la leche animal es importante para la salud de los huesos. Si bien es cierto que contiene cantidades importantes de calcio –es decir 100 gramos de leche aportan aproximadamente 119 miligramos de calcio– también es cierto que la proteína láctea genera acidificación sanguínea que debe ser neutralizada mediante la acción de minerales alcalinizantes de los huesos, incluido el calcio, que son expulsados posteriormente a través de la orina; esto quiere decir que el calcio que consumimos en la leche de vaca no es absorbido por el cuerpo, sino que se utiliza para contrarrestar la acción acidificante de la misma leche. Además de esto, la leche es pobre en magnesio y en vitamina C, elementos fundamentales para la absorción del calcio.

Dentro de las características de la leche de vaca, especial para el consumo de su cría,  el 82,5% del porcentaje de sus proteínas corresponde a una fosfoproteina llamada caseína, presente en las leches de algunos mamíferos para que estos desarrollen huesos mucho más grandes. El ser humano solo necesita de esta proteína durante los primeros años de su vida, por esto la leche materna contiene un 40% de caseína. Sin embargo esta enzima no es procesada fácilmente por el organismo humano en su edad adulta. El exceso de esta fosfoproteína presente en la leche de origen animal, produce en el ser humano una gran cantidad de flema o moco, como mecanismo de defensa para librarse de estas toxinas. Este moco genera catarros, alergias, otitis, trastorno de tiroides y obesidad.

leche de vaca

Adicionalmente, en la industria láctea las vacas reciben la hormona de crecimiento bovino recombinante (HGBR) la cual incrementa en un 40% la producción de leche en un hato. Esta hormona, también conocida como posilac o lactotropina, es una hormona transgénica que hace que las ubres de la vaca se dilaten y produzcan más leche. Esta leche que nos ofrece la industria láctea, contaminada a su vez con hormonas de crecimiento, incrementa en los seres humanos el riesgo de padecer cáncer hormonal, cáncer de mama, ovario y en mayor medida, según investigadores en salud y nutrición de Harvard, cáncer de próstata.

Cuando tomamos un vaso de leche de vaca estamos tomando también hormonas bovinas, tanto naturales como sintéticas, secreciones mucogénicas de la vaca, caseína o proteína de la leche relacionada con la actividad protumoral y antibióticos. Estamos, así mismo sufriendo un proceso de doble descalcificación y dándole a nuestro cuerpo un alimento alto en grasas saturadas.

Si lo que queremos es una nutrición equilibrada y evitar todos los problemas de salud relacionados con los lácteos, las leches vegetales son la mejor alternativa. Estos alimentos no lácteos, están elaborados con una base de agua e ingredientes vegetales. No contienen lactosa, ni colesterol, la mayoría son de bajo contenido calórico, tienen un alto contenido en agua de hasta el 90%, y sus componentes son fáciles de asimilar por el organismo humano.

Almond milk

Las leches de origen vegetal contienen grasas mono y poliinsaturadas de cadenas cortas, medianas y largas que, a diferencia de las grasas trans, las grasas saturadas y el colesterol, benefician la salud cardiovascular, combaten los radicales libres y bajan los niveles de colesterol. Tienen un alto contenido en vitaminas del grupo B, así como de potasio y otros minerales.

Dentro de estos frutos encontramos coco, almendras, linaza, avellana, avena, amaranto, soya, nuez, sésamo, quínoa, arroz. Todos estos alimentos pueden ser consumidos como leches vegetales por su alto contenido de proteínas, aminoácidos, fibras, grasas esenciales, minerales, zinc, hierro y otros nutrientes. Algunas de las leches vegetales más provechosas son:

Leche de quínoa: Este súper alimento posee un alto contenido de proteínas, fibra, almidón, calcio, hierro, fósforo y magnesio, es una buena fuente de vitaminas, especialmente la A y la E. Mejora la producción de leche materna en las mujeres embarazadas y es uno de los pocos alimentos cuyo alto contenido en litio ayuda en los procesos de control de la depresión.

Leche de arroz: Contrario a la creencia generalizada de que el arroz causa sobrepeso este cereal cuando es integral, ayuda a combatir el sobrepeso. Es fundamental para la producción de energía y ayuda a equilibrar el sistema nervioso gracias a su contenido de hidratos de carbono complejos. Tiene propiedades depurativas e hipotensoras y un alto contenido en triptófano y vitaminas del grupo B.

Leche de almendras: La almendra es una de las principales fuentes de calcio de origen vegetal. Contiene 250 miligramos de calcio por cada 100 gramos. Contiene omega 6 y ayuda a disminuir los niveles de colesterol en la sangre, de hecho, el doctor Gene Spiller del Healths & Research Studies Centre en Los Altos, California, demostró que el consumo de almendras reduce el nivel de colesterol sanguíneo el doble que el aceite de oliva. Ayuda a regular los procesos intestinales y su alto contenido nutricional la hace un alimento ideal para embarazadas y lactantes ya que combate enfermedades nerviosas, debilidad y anemia.

leche de coco

La leche de coco: Con una composición química similar a la del plasma sanguíneo la leche de coco es la madre de las leches. Es una excelente nodriza vegetal utilizada con muy buenos resultados para alimentar bebés que no han podido ser amamantados. Contiene ácidos grasos esenciales necesarios para la buena salud cardiovascular que además son poderosos antibióticos y antivirales. El coco es también un alimento alcalino que combate los tóxicos presentes en el cuerpo.

Todas estas opciones otorgan al cuerpo bienestar, ayudan a mejorar la salud, además de ser alimentos deliciosos que pueden ser preparados en casa o conseguir fácilmente en tiendas orgánicas.
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Relación, grasa saturada por litro de leche:

37 gramos de grasa saturada por cada litro de leche de vaca.

41 gramos de grasa saturada por cada litro de leche de cabra

53 gramos de grasa saturada por cada litro de leche de oveja.

16 gramos de grasa poliinsaturadas por cada litro de leche de soya.

10 gramos de grasa poliinsaturadas por cada litro de leche de arroz.

10 gramos de grasa poliinsaturadas por cada litro de leche de avena.

20 gramos de ácidos grasos insaturado por cada litro de leche de almendras.

50 gramos de grasa poliinsaturada por cada litro de leche de coco.

Fuente: Departamento de Food Science and Human Nutrition. De la Universidad de la Florida

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