¡Quiero el glifosato fuera de mi plato!

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Oct 05 2015

¡Quiero el glifosato fuera de mi plato!

Por: Juan Sebastian Barrera – Centro de Gestión Ambiental UTP

Día a día consumimos alimentos de todo tipo, en horarios diversos que van desde muy tempranas horas en la mañana hasta entrada la noche; el desayuno, las medias nueve, las onces, el almuerzo, el algo, la comida y la merienda, son parte de nuestra cultura y con esto, un ejemplo de la riqueza que tenemos en la región en términos alimentarios.

Pero, alguna vez te has preguntado ¿cómo se producen todos estos alimentos que llegan al plato de miles de millones de personas?, ¿qué insumos y sustancias intervienen en su producción, transformación y utilización?, ¿estos insumos y procesos pueden afectar nuestra salud o el ambiente?. Pues bien, aquí nos centraremos en el glifosato, una de las sustancias más usadas para la producción de alimentos.

El glifosato, sustancia considerada cancerígena por la Organización Mundial de la Salud, es el herbicida más ampliamente usado en la agricultura mundial; es un elemento que mata una gran cantidad de plantas al afectar radicalmente el metabolismo de éstas y así prevenir que formen aminoácidos esenciales para su sustento. En otras palabras, eliminan la posibilidad de subsistencia de las plantas.

Esta sustancia ha causado gran polémica en nuestro país gracias a la acertada decisión del Ministerio de Salud y de la Protección Social de Colombia, de prohibir las fumigaciones aéreas con éste insumo para la erradicación de cultivos ilícitos, pues su uso tiene un impacto negativo no sólo en la salud de las comunidades que habitan los territorios fumigados, sino también en los ecosistemas y fuentes de agua presentes en estas zonas.

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Pero no sólo las fumigaciones aéreas son causantes de efectos negativos en la salud humana. En un estudio realizado en 2011 por el Instituto de Ecología y Clima en la Agricultura Delinat (por sus siglas en alemán), se comprobó que personas de la ciudad de Berlín, libre de fumigaciones para erradicación de ilícitos, contenían en su orina rastros de glifosato en cantidades que oscilan entre 0,5 a 2 ng de esta sustancia por ml de orina (límite del agua potable: 0,1 ng/ml), información que permitió inferir que todos tenemos rastros de esta sustancia en nuestro organismo debido al hecho de consumir alimentos producidos convencionalmente.

Estudios de toxicidad realizados por un equipo norteamericano de científicos independientes, Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides (NCAP), revelaron efectos adversos del glifosato en todas las categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la mayoría de las dosis ensayadas: toxicidad subaguda (lesiones en glándulas salivales), toxicidad crónica (inflamación gástrica), daños genéticos (en células sanguíneas humanas), trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en ratas; aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas en conejos), y carcinogénesis (aumento de la frecuencia de tumores hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras).

Llegamos entonces a la pregunta ¿cómo evitar el consumo de glifosato, cuando lo que comemos, al menos tres veces al día, contiene esta sustancia?, la respuesta podría ser tan compleja como sencilla dependiendo de tus propias posibilidades.

La principal medida que deberás tomar para tener esta sustancia fuera de tu plato, es preferir siempre alimentos orgánicos, ecológicos y agroecológicos, los cuales son producidos en sistemas que evitan el uso de esta y otras sustancias consideradas tóxicas. A continuación dos alternativas para hacerlo:

La huerta en casa: definitivamente tener una huerta casera o comunitaria, manejada de forma ecológica, contribuirá a aumentar la disponibilidad de tus alimentos libres de glifosato. Busca ayuda de quienes ya la tienen y seguro encontrarás un nuevo amigo, un nuevo pasatiempo, y una nueva forma de disfrutar tu vida.

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Mercados agroecológicos y tiendas ecológicas: son procesos que reúnen a diferentes productores orgánicos, ecológicos y agroecológicos de la región; al participar como consumidor en estos procesos, no sólo estarás accediendo a una alimentación libre de glifosato, también estarás apoyando y fortaleciendo las economías locales, alternativas y ambientalmente sustentables en el territorio que habitamos.
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