Vegetarianismo, una apuesta por la vida

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Oct 05 2015

Vegetarianismo, una apuesta por la vida

Por: Vanesa Abad – Contacto Verde 

Más allá de que sea por salud, por responsabilidad ambiental, respeto a los animales, por prácticas espirituales o cualquier otra razón, el vegetarianismo es un hábito esencial si buscamos construir una sociedad mejor, más justa, en conexión con la naturaleza y que evite la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.

El significado original de la palabra vegetarianismo, implica un equilibrado sentido filosófico y moral de la vida, que va mucho más lejos de una mera dieta de verduras y frutas. Significa también entender que lo que comemos tiene el poder de reafirmar un sistema de producción en masa y explotación, tiene el poder de cambiar o mejorar una serie de crisis sociales y ambientales, o por el contrario puede acelerar el proceso de deterioro de los llamados recursos naturales. Un hecho tan cotidiano y normal como alimentarse tiene una incidencia directa en la salud, en el medio ambiente, en la economía, en la política, y precisamente por esto debemos repensar algunas prácticas alimentarias que necesitan ser replanteadas y avanzar hacia otras que ayudarán a conservar la vida del planeta y del ser humano.

Vegetarianismo y salud humana

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Antes de hablar de vegetarianismo debemos hablar del consumo de carne y de cómo esta incide en el deterioro de la salud de los seres humanos.      

Para ello, uno de los conceptos más importantes en este artículo es el de la alcalinidad, pero ¿qué es eso? Para entender qué es la alcalinidad, hablemos primero del pH o potencial de hidrógeno, el cual es una medida de acidez o alcalinidad de una disolución y se utiliza para determinar si una sustancia es ácida o falta de oxígeno, o alcalina, rica en oxígeno. En esta escala el 7.0 es el punto neutro. Cualquier elemento que esté por encima de 7 se considera alcalino y por debajo de 7 se considera ácido. El secreto de una buena salud es el equilibrio. Sin embargo nuestra sangre debe mantener un pH de 7.365, es decir ligeramente alcalina.

¿Qué pasa en el cuerpo humano cuando se consume carne? La carne es el alimento más acidificante que consumimos en nuestra dieta, seguido por el café, el chocolate procesado,  el alcohol y los alimentos muy azucarados. Tras la muerte del animal, el pH final de la carne, cuando ésta es conservada en óptimas condiciones y se consume fresca, es de 5.4 aproximadamente. Sin embargo, cuando el proceso de refrigeración no es óptimo, la carne es madurada o se transporta de una ciudad a otra y pasan semanas desde la muerte del animal hasta el consumo de la carne, el pH es mucho menor de 5.0 y por ende su composición es mucho más ácida.

Con el paso del tiempo y la gran cantidad de alimentos que consumimos con un potencial acidificante, el cuerpo pierde su capacidad de alcalinizarse y de regenerarse a sí mismo. Empiezan a desarrollarse patógenos en el organismo y proliferan esporas, bacterias, levaduras y otros microorganismos anormales.

Se trata de organismos vivos que comen y generan residuos en forma de toxinas ácidas, que intoxican nuestra sangre y todo el organismo. El cuerpo, entonces, utiliza la respiración, las reservas minerales en los huesos y las grasas para neutralizar los ácidos, hasta que estas reservas se agotan, el cuerpo empieza a sufrir diversas enfermedades y la persona experimenta estados constantes de cansancio y estrés.

El doctor Diego Rincón, higienista celular creador del sistema de regeneración SYOB-Observa Tu Propia Sangre, ha dedicado varios años de su vida a la observación y ayuda de la regeneración celular en diferentes países, a estudiar el estado de la sangre en personas con diferentes hábitos alimenticios durante un período de tiempo prolongado.

Uno de los resultados más sorprendentes que encontró al examinar la sangre de sus pacientes bajo un microscopio, fue el hecho de que después de consumir cualquier tipo de carne los glóbulos rojos sufrían un proceso de deformación, se agolpaban y empezaban a tener un comportamiento errático que impedía que estos pasaran normalmente por los vasos sanguíneos y a su vez empezaran a taponarse.

Por el contrario al realizar este mismo proceso de análisis de sangre en pacientes con una dieta vegetariana rica en vegetales y verduras se observaba que los glóbulos tenían una forma redonda, uniforme y fluían libremente por los vasos sanguíneos.

Además múltiples estudios científicos demuestran que existe una mayor incidencia de problemas cardiacos, cardiorespiratorios, enfermedades en el colon y cáncer, especialmente de estómago y colon, en personas con una dieta basada en la carne.

¿Qué pasa con el planeta y la producción de carne?

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Tal como pasa con las células del cuerpo, el planeta también sufre un proceso de deformación e incluso acidificación a causa de la producción de carne para el consumo humano.

La producción mundial de carne ha ido aumentando de forma alarmante durante los últimos años. Mientras en el año 2002 no se superaban los 229 millones de toneladas al año, para el 2010 la cifra ya pasaba las 285 millones de toneladas anuales.

La sobre producción de carne tiene un costo elevado para el medio ambiente. Los expertos calculan que el ganado es responsable del 18% de las emisiones de gases que producen efecto invernadero. Además, la ganadería ocupa actualmente el 30% de la superficie total del planeta, tanto en territorio para pastoreo como en campos destinados al cultivo de alimento para ese ganado, deforestando gran cantidad de suelo para la producción en masa de carnes. De acuerdo con autoridades ambientales, en Sur América la producción de carne es causante de la destrucción de un espacio forestal de la superficie de un campo de fútbol cada dos segundos, en gran medida para la obtención de pastos y forraje, 5 metros cuadrados de bosque tropical son talados para producir una hamburguesa. Las consecuencias de esta práctica en términos de agua, oxígeno y clima son imprevisibles.

En un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que habla del impacto ambiental de la producción de carne, se reconoce que se trata de una práctica relacionada con la degradación del suelo y de los recursos hídricos.

Para Henning Steinfeld, coordinador de la Iniciativa de ganadería, medio ambiente y desarrollo (LEAD) de la FAO, «el ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales actuales y deben adoptarse medidas urgentes para hacer frente a esta situación».

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Agua, biodiversidad y cultivos son algunos de los más perjudicados por las prácticas ganaderas. En el caso del agua, una de las principales problemáticas es el consumo elevado de este vital elemento. Mientras que hacen falta 550 litros de agua para producir la harina necesaria para una ración de pan, se utilizan 7.000 litros de agua para producir 100 gramos de carne de ternera.

Esto limita el suministro de agua, especialmente si se tiene en cuenta que para la ganadería se utiliza el 8% del agua que consume el ser humano, sobre todo a través del riego de los cultivos de grano transgénico que se utilizan para alimentar el ganado para consumo.

Según el antes mencionado informe de la FAO, el sector ganadero es el principal contaminante del agua con insumos como: antibióticos, hormonas, fertilizantes y plaguicidas, que proceden sobre todo de los restos de animales. Estudios recientes sugieren que sólo en Estados Unidos el ganado consume el 37% de los plaguicidas, el 50% de los antibióticos y produce una tercera parte del nitrógeno y el fósforo que contaminan el agua.

Teniendo en cuenta todo lo anterior es necesario preguntarnos ¿En dónde radica el poder de transformación de la alimentación? Se trata de que nuestras acciones y entre ellas la alimentación sean en pro de la vida y de un mundo sustentable. El vegetarianismo es entonces un camino que puede conducirnos a una vida consciente, saludable y en armonía con la naturaleza.

Sacar la carne del plato es un acto pequeño que puede traer consigo grandes transformaciones. Es una decisión de amor propio, de amor a los animales y de amor al planeta que sin duda contribuirá a su conservación.
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